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29 octubre, 2015

Tartu, la segunda ciudad de Estonia

Uno de los principales recuerdos del día en que salimos de Tallinn para encaminarnos hacia Tartu es lo odiosa que fue la principal y única carretera que une ambas ciudades.
Fue además y con diferencia, la peor de todo el viaje, porque además de ser de un solo carril por sentido, estaba llena de obras por ser verano, y cuando no las había, teníamos radares de control de velocidad, que no dejaban superar los 90km/h, lo cual la convierte en una ratonera, puesto que no puedes adelantar ni a los camiones.

Tras llegar destrozado del tedioso camino hasta la segunda ciudad del país, nos encontramos con la típica ciudad universitaria, pequeñita y acogedora típica de cuento. Lo principal a visitar es su plaza principal (imag01), donde se pueden degustar algunos platos típicos de la cocina estona, que por entonces ya nos estaba ganando, y que al fin y a la postre del viaje, sería la que más auténtica y elaborada nos pareció de las tres Repúblicas Bálticas.

Además del paseo por el centro histórico de la ciudad y junto al cauce del río, el otro gran atractivo de la misma, es visitar los antiguos edificios de la Universidad (imag02), y sobretodo, subir a un montículo natural que preside la ciudad, y que está a pocos 15 min de la plaza principal.

El paseo se hace muy agradable, y arriba de la loma, a parte de descubrir bonitas vistas sobre la ciudad, encontramos una inmensa catedral semi derruida, cuya escala es preciosa. Esos muros de ladrillo naranja, y los contrafuertes que sostuvieron la más que probable bóveda gótica de arcos cruzados ojivales (imag0304) nos hace darnos más cuenta todavía de la historia tan interesante de la ciudad, y a la vez pensar en las influencias culturales que hubo por la zona. Algo que a partir de este punto aprenderemos por diferentes museos de Letonia, aunque este itinerario de aprendizaje empezó en Tallin, con la visita al curioso Museo de Rocca al Mare.
Está situado a las afueras de la capital, donde se muestran las casas típicas estonas, su forma de construcción, así como la tecnología que usaban para hacer mover los molinos durante todo el año. Sin duda, es un viaje que enseña muchas cosas, y sobretodo las diferencias entre cada uno de estos tres países, tan pequeños para Europa pero tan diferentes entre ellos.

27 octubre, 2015

Algunos detalles más de Tallin. Curiosidades.

Para cerrar nuestro paso por Tallinn quisiera hacer una entrada a modo de recuerdo de alguno de esos detalles que se quedan en la memoria de nuestro paso por allí. El primero y ya mencionado es el tipo de casa en el que nos alojamos por unos días, de esas típicas del norte de Europa, de madera y en una de las zonas más tranquilas y agradables de la ciudad (imag01).


La segunda, nuestro primer y mejor desayuno estonio, que nos permitió descubrir que allí también comen dumplings, que los quesos de todo tipo son un espectáculo, y sobretodo que nuestro amigo es un mago en la cocina, nos quitamos el sombrero ante tamaño desayuno que aún recuerdo en el paladar (imag02).


La tercera, como no, arquitectónica, uno de los pocos edificios modernos interesantes que vimos por allí en la zona antigua (imag03).


La cuarta y tiene que ver con lo mismo es la zona centro-industrial rehabilitada a zona de ocio y restaurantes cerca del casco antiguo y que con mucha modernidad y criterio ha revitalizado la vida de la ciudad (imag04).


La última es de nuevo del ojo de arquitecto, que descubrió este edificio moderno, que aunque feo, me dió una gran sorpresa estructural, ya que como se puede ver, todo el volumen se eleva sobre unas ramas de árbol (imag05) que realmente está formada por perfiles tubulares metálicos de formas muy variopintas y que de lejos parece mas una escultura con tuberias que los pilares de dicho inmueble.

21 octubre, 2015

La cárcel abandonada de Patarei en Tallinn (Estonia)

Pero si hay un lugar desasosegante, fantasmagórico, abandonado y visitable más siniestro aún que el Linnahall, ese no es otro que la antigua cárcel de Patarei, un edifico abandonado a toda prisa, entre cuyos muros podemos todavía sentir con estremecimiento lo que allí ocurrió. La entrada sólo cuesta 2 € y accedes bajo tu responsabilidad, puesto que no está preparado para el turismo, está todo dejado tal cual, se cerró en su momento, y ahora entre tenerla cerrada o dejar pasar a los curioso, decidieron lo segundo (imag01), y ciertamente es espectacular.

En la segunda imagen, vemos una maqueta a escala de la forma del edificio que era un antiguo cuartel y bateria costera del ejercito zarista del siglo XIX convertido posteriormente en cárcel, cuya forma de cuña frente a la costa expone las celdas al frio del mar báltico.

Y es por ello cuando uno la visita se estremece viendo las condiciones en las que se vivía allí, y el mejor ejemplo es el estado actual de total abandono del quirófano principal, pero no sólo eso, sino también las celdas (imag03) que las hay de muchos tipos y formas. Tanto las que miran al mar, como las que estan en e interior del patio que parecen más jaulas de animales, realmente estremecedor.

Por último, ver tantos documentos y elementos propios de la época soviética, como las máquinas de escribir, los libros e informes, y demás detalles (imag04) esparcidos y tirados por el suelo, como si de allí hubiesen salido los guardias a toda prisa, te transmite muy friamente lo que allí pudo ocurrir a finales de los 90 justo antes de independizarse Estonia. La cárcel está a escasos 10 min de paseo del Linnahall por la linea de costa hacia el Oeste.

19 octubre, 2015

Visitando la Tallinn más alternativa, la otra Estonia


Uno de los grandes descubrimientos de nuestro viaje fue conocer la versión más alternativa y diferente de la capital de Estonia, gracias a nuestro amigo que reside allí desde hace unos meses. Esto nos permitió conocer algunos de los sitios menos turísticos, aunque más visitados por los habitantes de Tallinn, lo cual le daba un encanto diferente a nuestra visita.
El primer lugar que fuimos a conocer en la soleada mañana de sábado fue Telliskivi, una zona de antiguas naves industriales rehabilitda para zona creativa, de diseñadores y donde los restaurantes con terrazas al exterior y al sol, proliferan cada fin de semana (imag0102). El ambiente es fantástico, tranquilo, relajado y con muchas pequeñas obras de arte de creativos locales, que las exponen a cualquiera que le interese.

Esta zona está situada al Oeste de la capital, una vez dejada atrás la estación de trenes de Tallinn, junto a la cual podemos encontrar un mercado local muy interesante para pasear, puesto que muchos de sus puestos, no sólo son de comida (imag03) dispuesta de formas bastante pintorescas pero habituales para ellos, sinoq ue también podemos encontrar puestos con reliquias sviéticas de la época en que esta era una de las repúblicas soviéticas más desarrolladas, ver alguno de esos juguetes  (imag04) y el ambiente de esas tiendas, es genial. Se nota cómo se mantiene ese aroma soviético que se va perdiendo poco a poco, ya que a medida que pasa el tiempo, los estonios quieren darle una nueva dimensión a su país, no en vano es el país de Europa con mejor conexión a internet del continente.

Por último en este post, y aunque es el lugar más cercano al centro histórico de la capital, fuimos a visitar uno de los edificios oviéticos más grandes de la ciudad y que más desasosiego provocan, el Linnahall, una megaestructura horizontal en forma de megabunker de hormigón abandonado y cerrado casi desde que se fueron los rusos, para evitar problemas y accidentes, donde a veces se realizan conciertos de manera clandestina (imag0506). El edificio tiene su cubierta (imag05) dirigida hacia el edificio desde el cual los espías soviéticos controlaban la ciudad y en particular a la gente que lo frecuentaba. Es un icono arquitectónico moderno en la ciudad, de nombre Hotel Viru y que hoy en día es el museo de la KGB de Tallin, el gran hermano que lo veía todo.

06 octubre, 2015

Tallinn, la capital medieval de los Bálticos

La capital de Estonia, fue la primera de las capitales Bálticas que visitamos, y por suerte fue una visita muy completa gracias a un amigo que vive allí, así que por tanto pudimos incluso vivir en una casa típica Estona, de esas de madera en uno de los barrios más céntricos y agradables de la ciudad, entre Raua y Kradiorg.



El mejor lugar por el que empezar a ver la ciudad para mi, es la parte alta, pasando por delante de la catedral ortodoxa, que ya publiqué en foto de Twitter (imag01) y de ahí a alguno de los miradores que hay desde lo alto y que nos muestran y orientan en una ciudad medieval que está como parada en el tiempo (imag0203). Ese es el atractivo que más partido le saca el país, ya que por todas partes en el centro histórico hay gente ataviada con ropa medieval actuando y dando ambiente a una ciudad muy bien conservada (imag04).


La plaza principal del Tallinn histórico (imag05) parece de cuento de hadas, y es el centro neurálgico del turismo, tanto que los bajos del ayuntamiento incluso tienen una especie de restaurante típico de comida estonia, donde se pueden degustar unas sopas calientes espectaculares de carne de ciervo.


Las puertas de la ciudad principalmente son dos y ambas son conocidas por sus nombres de pila, y que tienen que ver con la proporción de cada una de ellas, en este caso la de "Margarita La Gorda" (imag06), y que es la que nos lleva hacia el mar al norte de la ciudad y hacia uno de los lugares más curiosos y en estado de abandono de la ciudad, ruinas de su pasado soviético, pero de eso hablaré en otra entrada, donde contaré las partes de Tallinn más alternativas, que no son pocas, y las disfrutamos casi tanto como las turísticas.

01 octubre, 2015

Barcos de Helsinki a Tallinn

Es la manera más cómoda y diría que casi la única de cruzar de Finlandia a Estonia, ya que los aviones son escasos, y a un precio razonable no hay otro medio (descarto helicópteros). Hay varios tipos de barcos, desde los rápidos (supongo que tardan 45 min máximo) a los más lentos, que son grandes cruceros que hacen las travesías turísticas típicas de los Bálticos (imag01). Ese es el tipo de barco que escogimos para cruzar, puesto que sólo tarda dos horas desde Helsinki, y se puede comprar el billete fácilmente por internet, AQUI, en la web de la única compañia de este estilo que hace el trayecto, TALLINK. Cada billete por adulto sale a algo más de 30 € y los barcos salen del West Dock de Helsinki en la calle Tyynenmerenkatu. El barco tiene varias plantas de restaurantes y bares (imag02) y lo mejor para los locales es que además tiene un supermercado donde el alcohol no tiene tasas, ya que se abre cuando el barco está en aguas internacionales y se cierra antes de llegar (imag03) alli aprovecha todo el mundo para cargar de todo. Puesto que el trayecto es muy corto no se puede reservar camarote.

Anexo extra: Cuando nos planteamos este viaje, entraba en las posibilidades ir de Helsinki a San Petersburgo y de ahí bajar a Tallinn por tierra, pero es imposible por temas de visado en Rusia.
Resulta que a Rusia se entra mediante visado de turista que hay que pedir con mucha antelación, que es caro, que necesitas que el pasaporte tenga validez por más de 6 meses desde que pides la entrada y porque necesitas una invitación del hotel donde te quedas y mostrar todas las reservas de todos los días que estás en el país. Pero hay una excepción, y es que si entras en barco a Rusia, no necesitas visado para pasar máximo tres días en el país, siempre y cuando, salgas por el mismo puerto marítimo. Así que cualquier opción de llegada a Tallin para todo nuestro viaje quedaba fuera de toda opción ya que con eso se invierte mucho tiempo, y no teníamos demasiado, como ya he contado previamente. Esta mochila tendrá que dejar Rusia para mejor ocasión.

22 septiembre, 2015

Visita a Los Bálticos en una semana, qué ver y hacer.

En las próximas entradas de esta mochila voy a contar todos los lugares que pudimos conocer las Tres Repúblicas Bálticas, en nuestro corto viaje de este verano a países hasta ahora desconocidos, como recordaba AQUI, hacer un viaje así con el poco tiempo que tuvimos para organizarlo, fue gracias a leer otros blogs y twittear a otros viajeros preguntas por recomendaciones, así que a todos ellos gracias por la ayuda que han prestado a esta mochila de arquitecto, entre ellos y en especial a: Apuntes del viajero y La mochila de mama, también a Astrid Klisans, que nos dio muy buenos consejos sobre la marcha a mediados de Agosto cuando estabamos en Letonia.

Pero aquí quisiera dar lo que son las claves del viaje además de nombrar por encima el itinerario. Lo primero y fundamental es conseguir dos buenos vuelos baratos que nos lleven y traigan de la ciudad más al norte y la ciudad más al sur o viceversa. Puesto que a Tallin no hay casi vuelos directos desde España, fuimos a Helsinki, gracias a una de las mejores lowcost de Europa, Flynorwegian.com, que tiene wifi en pleno vuelo (por persona salio alrededor de 100€). La vuelta se puede hacer con Ryanair.com desde Vilna (Vilnius en inglés) a Madrid directo (y nos salió por unos 75€ por cabeza).

La primera parada era entonces Helsinki en Finlandia, ciudad y país al que hay que dedicarle otra semana, pero que en este caso le dedicamos una larga tarde de 13 a 21h, para esa noche tomar un barco a Tallinn, Tallink Silja, cuyo trayecto dura dos horas y sale a 35€ por cabeza.

Una vez en los Bálticos, en Estonia, dedicamos a su capital dos dias completos, porque teníamos amigo allí, y así vimos tanto el centro histórico como los alrededores, además de degustar su sorprendente cocina. El cuarto dia de viaje, alquilamos un coche por cinco días, y lo hicimos con una de las pocas compañías que encontramos que nos permitían sacarlo en un país y devolverlo en otro, Rentalcars.com. [En este punto quisiera mencionar que me sorprende mucho que con la cantidad de viajeros que hacen este trayecto en ambos sentidos, no haya más compañias que lo permitan, y las que lo hacen que no tengan una mayor competencia, puesto que nos "sangran" con un recargo de 250 euros por devolverlo en otro país, una cifra que podría redicirse mucho si se organizara alguna bien]. La broma de alquolar el coche, tener seguro a todo riesgo y dos conductores sale por más de 500 euros, y a eso hay que sumarle gasolina.

El cuarto dia de viaje, salimos pronto de Tallin, comimos en Tartu y la visitamos, y cenamos en Cesis y la paseamos, las distancias son muy cortas, aunque el límite de velocidad de 90 en Estonia es muy odioso. El quinto día de viaje tras dormir cerca de Cesis dentro del Parque Nacional, visitamos Sigulda y alrededores, y llegamos a media tarde a Riga donde pasamos la tarde y noche. El sexto día de viaje fue salir a media mañana de Riga, visitamos y nos bañamos en el Báltico en Jurmala, comimos pronto y a media tarde visitamos Rundale y su increíble castillo, el final de la tarde lo hicimos visitando el Monte de las Cruces ya en Lituania, y dormimos en Kaunas (este fue el día más duro al volante, pero las carreteras van mejorando a medida que se va hacia el sur, y el limite de Lituania pasa a 130 con autovias excepcionales). El séptimo día de viaje fue salida de Kaunas por la mañana, tras visitar la escultura de las afueras, y comer en el Castillo de Trakai, pronto por la tarde llegamos a Vilna, y pasamos la tarde de paseo por la capital viendo su puesta de sol y cenando muy lituano. A la mañana siguiente teniamos que estar a las 12 en el aeropuerto para facturar, y había tiempo de sobra para devolver el coche y desayunar antes en el centro de la ciudad.

El recorrido total ha sido de 1100 km, y hemos gastado unos 80€ de gasolina. La media de los hoteles ha sido de unos 50€ por noche, por tanto y en breve, muy buenos consejos de los mismos, ya que hubo muy gratas sorpresas gracias a nuestras reservas con Booking.com.

Lógicamente considero que este viaje debe hacerse en 10 a 12 días para hacerlo perfecto y ver lo imprescindible, pero nosotros no disponíamos de más desgraciadamente. Los lugares que muy a nuestro pesar no pudimos visitar en cada país y que consideramos básicos serían además: La isla de Saarema en Estonia, Liepaja en Letonia, y Klaipeda y su istmo en Lituania.

Durante las próximas entradas entraré en los detalles más importantes para un viajero que visite los Bálticos, pero al menos con esta ya doy unas buenas pistas a fecha de Agosto de 2015, para cualquiera que viaje en breve por allí.