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01 octubre, 2015

Barcos de Helsinki a Tallinn

Es la manera más cómoda y diría que casi la única de cruzar de Finlandia a Estonia, ya que los aviones son escasos, y a un precio razonable no hay otro medio (descarto helicópteros). Hay varios tipos de barcos, desde los rápidos (supongo que tardan 45 min máximo) a los más lentos, que son grandes cruceros que hacen las travesías turísticas típicas de los Bálticos (imag01). Ese es el tipo de barco que escogimos para cruzar, puesto que sólo tarda dos horas desde Helsinki, y se puede comprar el billete fácilmente por internet, AQUI, en la web de la única compañia de este estilo que hace el trayecto, TALLINK. Cada billete por adulto sale a algo más de 30 € y los barcos salen del West Dock de Helsinki en la calle Tyynenmerenkatu. El barco tiene varias plantas de restaurantes y bares (imag02) y lo mejor para los locales es que además tiene un supermercado donde el alcohol no tiene tasas, ya que se abre cuando el barco está en aguas internacionales y se cierra antes de llegar (imag03) alli aprovecha todo el mundo para cargar de todo. Puesto que el trayecto es muy corto no se puede reservar camarote.

Anexo extra: Cuando nos planteamos este viaje, entraba en las posibilidades ir de Helsinki a San Petersburgo y de ahí bajar a Tallinn por tierra, pero es imposible por temas de visado en Rusia.
Resulta que a Rusia se entra mediante visado de turista que hay que pedir con mucha antelación, que es caro, que necesitas que el pasaporte tenga validez por más de 6 meses desde que pides la entrada y porque necesitas una invitación del hotel donde te quedas y mostrar todas las reservas de todos los días que estás en el país. Pero hay una excepción, y es que si entras en barco a Rusia, no necesitas visado para pasar máximo tres días en el país, siempre y cuando, salgas por el mismo puerto marítimo. Así que cualquier opción de llegada a Tallin para todo nuestro viaje quedaba fuera de toda opción ya que con eso se invierte mucho tiempo, y no teníamos demasiado, como ya he contado previamente. Esta mochila tendrá que dejar Rusia para mejor ocasión.

29 septiembre, 2015

Visitar el Helsinki de Alvar Aalto arquitecto

Una de las principales razones de pasar media tarde en Helsinki, era cómo no, conocer en la medida de lo psoible y al menos de cerca, la obra del gran maestro de la arquitectura moderna mundial y finlandesa en particular. La obra del genial Alvar Aalto, se disemina por todo el país, pero curiosamente no hay tantos edificios conocidos en la capital. A todos nos suenan Sainatsalo, Rovaniemi, Paimio, Viipuri pero eso son poblaciones de nombre impronunciable que están al interior del país. Es una persona muy relevante para la historia del país y por ello tiene una fundación y museo que organiza bastantes cosas, AQUI.

En el centro de Helsinki a distancia caminable sólo hay tres proyectos del maestro, uno de ellos es un restaurante que no pude visitar por horarios. Así que desgraciadamente la visita se redujo a dos edificios: el Finlandia Hall y la librería Academic, pero bien mereció la pena porque tampoco daba tiempo a más. La politecnica de Helsinki también es suya pero pilla ya muy lejos del centro.

El Finlandia Hall (1975) es una Palacio de Congresos y Conciertos, el único y principal todavía en la capital, se trata de un edificio que es historia de la arquitectura, por ser muy representativo de la obra de Aalto. Su fachada blanca siempre será recordada en la historia de la arquitectura por haberse hecho en mármol de Carrara, y por haberse degradado en demasiado poco tiempo a causa del frío extremo. Aún así hoy en día todos vamos a buscar esas grietas y no es tan fácil verlas. La composición del edificio y sus volumenes es preciosa, y su reflejo sobre el agua magistral, los contrastes de colores blanco y negro en la fachada y sus formas, lo hacen icónico (imag010203).

La libreria Academic (1969), es un proyecto casi contrario, responde al entorno de manera muy poco sobresaliente (imag04) y con una fachada extremadamente racionalista. Pero su interior es fascinante, cómo está todo diseñado hasta el último detalle, desde los lucernarios (imag05) hasta los marcos de las ventanas, los pomos de las puertas y las escaleras, da gusto pasearla, disfrutar de su wifi gratuita para postear en twitter, y oler la fragancia de un buen proyecto de Aalto. Justo enfrente de esta en la misma calle está el restaurante en un ático, pero que no pudo ser esta vez, sin duda, hay que volver a Finlandia si o si.

24 septiembre, 2015

Descubrir Helsinki, ciudad preciosa y relajante... en verano

La verdad es que visitar Helsinki en verano y encima durante un día soleado, lo cambia todo. Es una ciudad cómoda, agradable, y cuando está soleada, preciosa. Además todos los lugares principales están relativamente cerca unos de otros, siempre alrededor de alguno de los mil lagos de Finlandia (imag01).

Algunos de los edificios más simbólicos de la ciudad, son la curiosa Plaza del Senado y Catedral Blanca luterana (imag02), la no menos bonita y colorista Catedral rojiza Ortodoxa de Uspenski (imag03), además precisamente ese día que pasamos por el centro de Helsinki, había una reunión de cohes antiguos americanos por todas partes que nos dejó muy sorprendidos, ya que todos eran de dueños fineses que adoran este tipo de coches.

Pero una de las razones principales para visitar Helsinki era ver su arquitectura moderna, y algunos de los ejemplos que se pueden encontrar por el centro, a pesar de no saber el arquitecto, se nota que hay arquitectura (imag04). Además no pudimos visitar la iglesia de las rocas porque está en reformas, pero si pudimos asomarnos a ver de cerca el curioso barrio de Merihaka, una zona al Este de la capital donde se construyeron numerosos edificios de estilo arquitectónico moderno soviético, y que están muy bien conservados en la actualidad (imag05).

Aunque la razón principal por la que pasar varias horas en Helsinki antes de viajar a los Bálticos, era por conocer de primera mano la obra de Alvar Aalto en su propio país, ya que esta mochila ya había visitado una obra del maestro finlandés en Reykjavik (Islandia), AQUI, y otra en Uppsala (Suecia), que no salió en este blog en su momento. Así que esta vez le dedicaré una entrada única al maestro, pero ya quedará para otro día.

22 septiembre, 2015

Visita a Los Bálticos en una semana, qué ver y hacer.

En las próximas entradas de esta mochila voy a contar todos los lugares que pudimos conocer las Tres Repúblicas Bálticas, en nuestro corto viaje de este verano a países hasta ahora desconocidos, como recordaba AQUI, hacer un viaje así con el poco tiempo que tuvimos para organizarlo, fue gracias a leer otros blogs y twittear a otros viajeros preguntas por recomendaciones, así que a todos ellos gracias por la ayuda que han prestado a esta mochila de arquitecto, entre ellos y en especial a: Apuntes del viajero y La mochila de mama, también a Astrid Klisans, que nos dio muy buenos consejos sobre la marcha a mediados de Agosto cuando estabamos en Letonia.

Pero aquí quisiera dar lo que son las claves del viaje además de nombrar por encima el itinerario. Lo primero y fundamental es conseguir dos buenos vuelos baratos que nos lleven y traigan de la ciudad más al norte y la ciudad más al sur o viceversa. Puesto que a Tallin no hay casi vuelos directos desde España, fuimos a Helsinki, gracias a una de las mejores lowcost de Europa, Flynorwegian.com, que tiene wifi en pleno vuelo (por persona salio alrededor de 100€). La vuelta se puede hacer con Ryanair.com desde Vilna (Vilnius en inglés) a Madrid directo (y nos salió por unos 75€ por cabeza).

La primera parada era entonces Helsinki en Finlandia, ciudad y país al que hay que dedicarle otra semana, pero que en este caso le dedicamos una larga tarde de 13 a 21h, para esa noche tomar un barco a Tallinn, Tallink Silja, cuyo trayecto dura dos horas y sale a 35€ por cabeza.

Una vez en los Bálticos, en Estonia, dedicamos a su capital dos dias completos, porque teníamos amigo allí, y así vimos tanto el centro histórico como los alrededores, además de degustar su sorprendente cocina. El cuarto dia de viaje, alquilamos un coche por cinco días, y lo hicimos con una de las pocas compañías que encontramos que nos permitían sacarlo en un país y devolverlo en otro, Rentalcars.com. [En este punto quisiera mencionar que me sorprende mucho que con la cantidad de viajeros que hacen este trayecto en ambos sentidos, no haya más compañias que lo permitan, y las que lo hacen que no tengan una mayor competencia, puesto que nos "sangran" con un recargo de 250 euros por devolverlo en otro país, una cifra que podría redicirse mucho si se organizara alguna bien]. La broma de alquolar el coche, tener seguro a todo riesgo y dos conductores sale por más de 500 euros, y a eso hay que sumarle gasolina.

El cuarto dia de viaje, salimos pronto de Tallin, comimos en Tartu y la visitamos, y cenamos en Cesis y la paseamos, las distancias son muy cortas, aunque el límite de velocidad de 90 en Estonia es muy odioso. El quinto día de viaje tras dormir cerca de Cesis dentro del Parque Nacional, visitamos Sigulda y alrededores, y llegamos a media tarde a Riga donde pasamos la tarde y noche. El sexto día de viaje fue salir a media mañana de Riga, visitamos y nos bañamos en el Báltico en Jurmala, comimos pronto y a media tarde visitamos Rundale y su increíble castillo, el final de la tarde lo hicimos visitando el Monte de las Cruces ya en Lituania, y dormimos en Kaunas (este fue el día más duro al volante, pero las carreteras van mejorando a medida que se va hacia el sur, y el limite de Lituania pasa a 130 con autovias excepcionales). El séptimo día de viaje fue salida de Kaunas por la mañana, tras visitar la escultura de las afueras, y comer en el Castillo de Trakai, pronto por la tarde llegamos a Vilna, y pasamos la tarde de paseo por la capital viendo su puesta de sol y cenando muy lituano. A la mañana siguiente teniamos que estar a las 12 en el aeropuerto para facturar, y había tiempo de sobra para devolver el coche y desayunar antes en el centro de la ciudad.

El recorrido total ha sido de 1100 km, y hemos gastado unos 80€ de gasolina. La media de los hoteles ha sido de unos 50€ por noche, por tanto y en breve, muy buenos consejos de los mismos, ya que hubo muy gratas sorpresas gracias a nuestras reservas con Booking.com.

Lógicamente considero que este viaje debe hacerse en 10 a 12 días para hacerlo perfecto y ver lo imprescindible, pero nosotros no disponíamos de más desgraciadamente. Los lugares que muy a nuestro pesar no pudimos visitar en cada país y que consideramos básicos serían además: La isla de Saarema en Estonia, Liepaja en Letonia, y Klaipeda y su istmo en Lituania.

Durante las próximas entradas entraré en los detalles más importantes para un viajero que visite los Bálticos, pero al menos con esta ya doy unas buenas pistas a fecha de Agosto de 2015, para cualquiera que viaje en breve por allí.