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21 enero, 2016

Visitar Vilna, y sus sorpresas (Lituania)



Como última parada en nuestra visita en coche por los Bálticos, teníamos la capital de Lituania, Vilna, desde donde íbamos a tomar el vuelo de vuelta hacia Madrid, y tras un excepcional recorrido aunque demasiado corto, que ya describí en esta entrada, AQUI.

La primera gran sorpresa de Vilna, que ya veíamos venir a nuestro paso por el Monte de las Cruces, es que este país es el más católico de todos los Bálticos, y por tanto su capital parece una reproducción más modesta de Roma.

A poco que uno empieza a pasear por el centro de Vilna, cuya plaza principal es de dimensiones considerables (imag01). Es el primer punto donde además de conseguir un mapa de la ciudad, se puede probar una buena cerveza local enmedio de la misma. Pero a partir de aquí, a cualquier dirección a la que vayas desde este centro, encontrarás una iglesia, las hay de todos los tipos, tamaños y colores, materiales y épocas, es realmente excepcional (imag02030405).

La visita a todo el casco histórico de la ciudad bien necesita unas cuantas horas si además se quiere ver todos estos edifcios por dentro, ya que además muchos de ellos estan en uso, y no siempre se puede acceder. Quizás sea la capital báltica más olvidada debido a que no tiene puerto, pero la sorpresa es descubrir que tiene casi tantas cosas o más de las que tenía Tallinn.

Además hay otros lugares cercanos al centro y de interés que quisiera también mostrar, pero los dejaré para la próxima entrada.

12 enero, 2016

El Castillo de Trakai, fortaleza cercana a Vilna


La visita a los países bálticos es un continuo ir y venir de visitas a castillos de todas las épocas, en los tres países podemos visitar joyas arquitectónicas muy bien conservadas, y esta es la joya de Lituania, sin lugar a dudas, la fastuosa fortaleza de Trakai

El emplazamiento del castillo es de película, sobre una isla enmedio de un lago sólo conectada mendiante un puente, está en una zona de arboleda majestuosa, ya que toda la zona es un gran Parque Natural Lituano. Pero además todo el parque está compuesto de unos 200 lagos y la misma ciudad de Trakai está también construida sobre el agua.

El patio central del castillo es digno de postales (imag01), pero además toda la disposición de la edificación y de los muros, así como su gran puerta, son de libro de historia (imag02). Ya que no sólo se protege el patio central donde se comerciaba con los altos muros, sino que sirve de filtro antes de la gran fortificación posterior, de nuevo aislada del resto por un foso (imag03). Todo el interior de los dos patios, tanto el principal mayor como el único de la segunda fortaleza, están perfectamente conservados con pasajes de madera como los originales (imag04).

Lo otro que nos gustó y destaco aquí, es que se ha hecho un gran esfuerzo por marcar bien la dirección de la visita, y conseguir que el flujjo de gente sea continuo, y sin interrupciones para poder apreciar con mayor claridad la cantidad de objetos, historias y documentación que poseen del castillo, lo cual no siempre es fácil, y no siempre lo hemos visto con tanta claridad en otras fortificaciones bálticas anteriores de nuestro viaje.

Finalmente la visita total al castillo no son más de dos horas, pero dependiendo de cual sea el pla de viaje, el entorno bien merece dedicarle unas horas más y comer por allí disfrutando del paisaje y de los días tan bonitos que ofrece este entorno en verano. En nuestro caso, no pudo ser y de aquí nos pusimos camino a Vilnius, en español VIla, capital de Lituania, que se encuentra a tan sólo 27 km de Trakai.

04 enero, 2016

Escultura en el Ninth Forth de Kaunas (Lituania)

Nuestra siguiente parada en nuestro recorrido por Lituania, fue la segunda ciudad del país y cuna de grandes baloncestistas, Kaunas. Una ciudad que en algún momento de la historia del país llegó a ser su capital mientras Vilna estaba ocupada. Y que el verano de 2015, unas semanas después de nuestra visita alojó un partido del Europeo que ganó la Selección Española de Baloncesto con Gasol a la cabeza.

Cabe reseñar que una de las cosas que más notamos en nuestro recorrido Báltico al acercarnos a Kaunas, fue la notable mejora de las carreteras a medida que ibamos hacia el sur, y que en este país el límite de velocidad es 130km/h.


La ciudad de Kaunas tiene un centro historico muy pequeño, y unas cuantas calles con restaurantes que no eran nada espectacular, y por ello no le dedico una entrada. Es por ello, que la visita a la que más tiempo dedicamos en la zona, fue a conocer el Noveno Fuerte, el asentamiento defensivo-militar desde el que se parapetó la ciudad del ataque alemán de la Seguda Guerra Mundial, y donde se situa una espectacular escultura en hormigón armado (imag01), de tallado muy soviético, y que nos dejó alucinados, por su escala y localización.


Vista de más cerca tiene rostros y detalles preciosos (imag0203), pero lo más impresionante es que conmemora junto con una serie de lápidas situadas muy cerca (imag04) el fallecimiento de miles de judíos a manos de los nazis.

Situadas muy cerca del bunker de defensa, ambas cosas son un vestigio espectacular de la manera de construir en hormigón en la URSS, que tanto nos ha ido sorprendiendo en este viaje, y que no hace más que darnos ganas de ir hacia Rusia a descubrir algunos de esos santuarios de la arquitectura soviética.

No es difícil encontrar este lugar desde Kaunas, puesto que está a unos 7 km del centro y sólo se puede ir en coche particular o taxi.

30 diciembre, 2015

La Colina de las Cruces en Lituania

Tal y como comentaba en la entrada anterior, muy cerca de la frontera con Letonia, se levanta uno de esos santuarios católicos que tan diseminados parecen estar por este país, ya que es el único de los tres Bálticos con muchas e importantes raíces en esa religión. Se trata de la Colina de las Cruces (imag01), un lugar cuando menos tenebroso a la vista de las imágenes.

Es por ello que desde hace siglos en este pequeño montículo, se han ido acumulando cruces de peregrinos católicos creyentes. No se conoce el origen ni cuando se empezaron a colocar, se cree que en el siglo XIV ya se empezó a hacer, pero por varias veces se ha quemado el lugar por parte de los diferentes invasores del país, para eliminar ese lugar de culto, la última vez en la Segunda Guerra Mundial. En la actualidad, dicen estar a punto de llegar al medio milón de cruces, pero es dificil estar seguro a la vista de las imágenes (imag0203).

Aunque el motivo de situar cruces allí sea conocido, el lugar no deja indiferente a nadie (imag04), y es uno de los más tétricos e inesperados de cuántos he visitado, y así ha sido catalogado varias veces en las innumerables listas de lugares extraños del mundo, como por ejemplo, esta (OJO, que puede herir sensibilidades).

22 septiembre, 2015

Visita a Los Bálticos en una semana, qué ver y hacer.

En las próximas entradas de esta mochila voy a contar todos los lugares que pudimos conocer las Tres Repúblicas Bálticas, en nuestro corto viaje de este verano a países hasta ahora desconocidos, como recordaba AQUI, hacer un viaje así con el poco tiempo que tuvimos para organizarlo, fue gracias a leer otros blogs y twittear a otros viajeros preguntas por recomendaciones, así que a todos ellos gracias por la ayuda que han prestado a esta mochila de arquitecto, entre ellos y en especial a: Apuntes del viajero y La mochila de mama, también a Astrid Klisans, que nos dio muy buenos consejos sobre la marcha a mediados de Agosto cuando estabamos en Letonia.

Pero aquí quisiera dar lo que son las claves del viaje además de nombrar por encima el itinerario. Lo primero y fundamental es conseguir dos buenos vuelos baratos que nos lleven y traigan de la ciudad más al norte y la ciudad más al sur o viceversa. Puesto que a Tallin no hay casi vuelos directos desde España, fuimos a Helsinki, gracias a una de las mejores lowcost de Europa, Flynorwegian.com, que tiene wifi en pleno vuelo (por persona salio alrededor de 100€). La vuelta se puede hacer con Ryanair.com desde Vilna (Vilnius en inglés) a Madrid directo (y nos salió por unos 75€ por cabeza).

La primera parada era entonces Helsinki en Finlandia, ciudad y país al que hay que dedicarle otra semana, pero que en este caso le dedicamos una larga tarde de 13 a 21h, para esa noche tomar un barco a Tallinn, Tallink Silja, cuyo trayecto dura dos horas y sale a 35€ por cabeza.

Una vez en los Bálticos, en Estonia, dedicamos a su capital dos dias completos, porque teníamos amigo allí, y así vimos tanto el centro histórico como los alrededores, además de degustar su sorprendente cocina. El cuarto dia de viaje, alquilamos un coche por cinco días, y lo hicimos con una de las pocas compañías que encontramos que nos permitían sacarlo en un país y devolverlo en otro, Rentalcars.com. [En este punto quisiera mencionar que me sorprende mucho que con la cantidad de viajeros que hacen este trayecto en ambos sentidos, no haya más compañias que lo permitan, y las que lo hacen que no tengan una mayor competencia, puesto que nos "sangran" con un recargo de 250 euros por devolverlo en otro país, una cifra que podría redicirse mucho si se organizara alguna bien]. La broma de alquolar el coche, tener seguro a todo riesgo y dos conductores sale por más de 500 euros, y a eso hay que sumarle gasolina.

El cuarto dia de viaje, salimos pronto de Tallin, comimos en Tartu y la visitamos, y cenamos en Cesis y la paseamos, las distancias son muy cortas, aunque el límite de velocidad de 90 en Estonia es muy odioso. El quinto día de viaje tras dormir cerca de Cesis dentro del Parque Nacional, visitamos Sigulda y alrededores, y llegamos a media tarde a Riga donde pasamos la tarde y noche. El sexto día de viaje fue salir a media mañana de Riga, visitamos y nos bañamos en el Báltico en Jurmala, comimos pronto y a media tarde visitamos Rundale y su increíble castillo, el final de la tarde lo hicimos visitando el Monte de las Cruces ya en Lituania, y dormimos en Kaunas (este fue el día más duro al volante, pero las carreteras van mejorando a medida que se va hacia el sur, y el limite de Lituania pasa a 130 con autovias excepcionales). El séptimo día de viaje fue salida de Kaunas por la mañana, tras visitar la escultura de las afueras, y comer en el Castillo de Trakai, pronto por la tarde llegamos a Vilna, y pasamos la tarde de paseo por la capital viendo su puesta de sol y cenando muy lituano. A la mañana siguiente teniamos que estar a las 12 en el aeropuerto para facturar, y había tiempo de sobra para devolver el coche y desayunar antes en el centro de la ciudad.

El recorrido total ha sido de 1100 km, y hemos gastado unos 80€ de gasolina. La media de los hoteles ha sido de unos 50€ por noche, por tanto y en breve, muy buenos consejos de los mismos, ya que hubo muy gratas sorpresas gracias a nuestras reservas con Booking.com.

Lógicamente considero que este viaje debe hacerse en 10 a 12 días para hacerlo perfecto y ver lo imprescindible, pero nosotros no disponíamos de más desgraciadamente. Los lugares que muy a nuestro pesar no pudimos visitar en cada país y que consideramos básicos serían además: La isla de Saarema en Estonia, Liepaja en Letonia, y Klaipeda y su istmo en Lituania.

Durante las próximas entradas entraré en los detalles más importantes para un viajero que visite los Bálticos, pero al menos con esta ya doy unas buenas pistas a fecha de Agosto de 2015, para cualquiera que viaje en breve por allí.