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28 diciembre, 2015

Visitar el Palacio de Rundale en Letonia

En un viaje como el que hicimos por los Bálticos, uno de esos lugares que hay que conocer y visitar si o si, cuando se recorre este país es el increíble Palacio de Rundale, en la zona sur del país, cuando uno ya se va de camino a Lituania por la carretera principal.

Hay que desviarse unos 45 minutos al Este de la ruta para llegar a ver un Palacio increíble, por lo descomunal y por lo aislado (imag01). Se trata de un palacio estilo francés con unos jardines inmensos (imag02) rodeandole al estilo francés. Se crea de manera geométrica diferentes espacios temáticos, como por ejemplo el rincón de Asia, zonas de laberintos (imag03), y todos ellos con plantas, arboles y arbustos de todo tipo. En Agosto es un placer verlo, porque mucha de su vegetación está en su mejor momento, todo el jardín queda rodeado por un foso de agua que lo aisla (imag04).

La visita a los jardines se puede hacer por separado del interior del palacio, con entradas diferentes, y eso lo aprovechamos, para sólo pasear por sus exteriores, ya que hacía un dia excepcional. Esa visita exterior ya te lleva casi una hora y la interior no menos de hora y media.

Llegar hasta allí en coche no es complicado pero las señalizaciones no son precisamente claras. Además cuando lo buscas en los mapas, no siempre aparece, y hay mucha información contradictoria, hay que buscarlo segun el mapa por Pilsrundale en la carretera P103 entre Meitene y Bauska. Desde allí a la frontera con Lituania hay ya muy pocos kilómetros, y a tan sólo media hora de coche desde que te incorporas a la carretera principal de nuevo, la A8, en tan sólo media hora más llegas al mítico Monte de las Cruces, que contaré en la próxima entrada.

Cabe reseñar que esta visita la hicimos gracias a la recomendación final por Twitter de Astrid Klisans, que respondió a nuestras dudas, ya que unos días antes ella, había estado precisamente por allí, y acababa de escribir una entrada en su blog personal del Hola, AQUI, fue muy amable con esta mochila, y nos dió más detalles que nos vinieron muy bien para decidirnos a pasar por allí a verlo, gracias desde este rincón de la blogosfera.




21 diciembre, 2015

Jurmala, la mejor playa de Letonia

Cuando uno visita los países Bálticos, aunque lo haga en verano, no espera que haya grandes playas e incluso ni piensa en bañarse. Pero es una barrera mental que superamos y nos entregamos al sol y tranquilidad de una de las ciudades costeras mejores del país, Jurmala. Se trata de una ciudad muy cercana a la capital, y espor ello que se nota que fue una de esas ciudades balneario de las clases altas del país en tiempos soviéticos y anteriores, puesto que hay mucha y muy interesante arquitectura de veraneo muy cerca de la costa.

Pero lo primero es mostrar las imágenes tan idílicas de una playa poco urbanizada, al contrario que las españolas mediterráneas (imag0102), puesto que es una gran franja longitudinal de tierra frente al mar y tras ella, una gran zona de árboles, que hace de colchón verde entre la costa y las edificaciones. Allí pudimos degustar en los puestos de la playa, algunas muy buenas cervezas locales, y pasamos unas horas al sol, que en un viaje como éste, se agradece bastante.

Pero sin lugar a dudas, la mayor sorpresa de nuestra visita a Jurmala, fue la arquitectura encontrada, desde un palacio de principios de siglo, que se llama la Casa Verde (imag03), hasta grandes edificios de arquitectura moderna y apartamentos que quedan diseminados entre el verde y la ciudad (imag04) este no fue el único ejemplo de edificio de interés que vimos por allí en nuestras horas de paseo, pero si el más destacado.

Aunque esta no es la única gran ciudad de costa que hay que conocer en este país, puesto que se nos quedó en el cuaderno de viaje acercarnos a Liepaja, es todo lo que pudimos hacer en tan pocos días como disponíamos para cada país Báltico, es por ello que recomendamos a cualquier viajero que tenga más días en Letonia, que la segunda ciudad costera más elevante, hay que conocerla!

16 diciembre, 2015

La Riga más moderna y su arquitectura

En una ciudad tan histórica y visitando en el poco tiempo que teníamos sólo su centro, las probabilidades de ver arquitectura moderna parecían bajas.

Pero nada más lejos de la realidad, ya que de paseo por el centro vimos algún interesante ejemplo residencial actual entre las casas de cuento nordeuropeas (imag01), pero sobretodo nos recomendaron la visita a la Biblioteca Nacional de Letonia.

Es un edificio gigantesco, del otro lado del río Daugava (imag0203), cuya forma parece ser la de una gran montaña (de libros), cuyas dos fachadas principales son paralelas y de forma poligonal extraña y las otras dos de un perfil muy curioso y que refleja el sol durante todo el día. El edificio, conocido como "Gaimas Pils" (castillo de la luz) es obra de uno de los más conocidos arquitectos del país, Gunnar Birkerts, pero que fuera de sus fronteras no lo hemos oído nunca, y habría que conocer algo más de su obra.

La verdad es que me sorprendió no sólo la forma y los acabados exteriores, sino también que en su interior posea un gran patio central de dimensiones casi tan descomunales como la fachada lateral que mira hacia el centro histórico (imag04).

Tuve la gran suerte de poder entrar y hacerle una foto justo antes de que me dijesen que era festivo nacional y que no podía estar allí dentro ese día. Al menos con ese rápido vistazo pude entender mejor el edificio.




10 diciembre, 2015

Riga entre su arquitectura y su cocina

En ese ir descubriendo esta gran capital tan desconocida para casi todos, lo que más nos fascinaba era ver tantos edificios en su centro histórico de grandes dimensiones y de una gran belleza.

Son de unos estilos muy del centro de Europa pero no tanto de estas latitudes, aunque hasta aquí llegó la Liga Hanseática, y por eso estas influencias arquitectónicas (imag0102).

Este imponente edificio "Casa de las cabezas negras" es una recosntrucción del año 1999 porque lo destruyeron en la segunda guerra mundial, pero eso no hace más que fascinar aún más al visitante, es de unas dimensiones y escala dignnos del mejor de los centros históricos europeos, diría yo que comparable a Praga (muy sobrevalorado en mi opinión).

Pero además y sin salir del mismo centro antiguo de la ciudad, y más bien en su perímetro junto aun gran parque otros edificios como la ópera (imag03) o un edificio gubernamental de los que nos resultan más familiares (imag04).

Y como es lógico, tanto paseo despierta el apetito, y nos habían hablado muy bien de los dumplings en todos los bálticos, pero en particular de esta franquicia letona, donde se pueden degustar muchos tipos a precios muy razonables (imag05), la "PelmeniXL", sólo hay un local en el centro de la capital pero lo encontramos y degustamos, además también nos habían recomendado la cadena "Lido" como bastante decente para probar comida típica del país y que se puede encontrar en muchas ciudades importantes de la región, y por fin dimos con uno de ellos también, y justo delante de nuestro hotel en Riga.

En general, aunque nuestra visita fue corta se nos hizo muy interesante, y es claramante uno de esos países que hay que repetir, conocer en mayor profundidad, y no etiquetarlo sin haberlo visitado.

19 noviembre, 2015

Descubrir Riga, la capital báltica más señorial

La capital de Letonia, fue probablemente la mayor sorpresa del viaje. Nos encontramos con una ciudad de cuento, con edificios que recordaban mucho a los mejores ejemplos arquitectónicos de Bélgica u Holanda (imag010203). La zona centro de la capital es una concatenación de edificios espectaculares, con materiales de gran valor y que muestran la exhuberancia de esta ciudad que en su momento fue una de las más ricas de la región. Pero además las plazas que uno va recorriendo mientras se visita la ciudad, están llenas de vida, con muchos bares y restaurantes al exterior. Esa fue otra de las notas sorprendentes de nuestra visita, la inmensa vida que hay en verano por las calles de Riga, el ambientazo y los lugares donde se puede ir a comer o cenar.

Tuvimos la suerte de alojarnos en un hotel muy céntrico, el Kolonna Riga entre varias de las principales plazas de la ciudad, que es de los pocos medianamente económicos que ofrecen parking en el centro de Riga, que aunque no es justo en el mismo edificio, y no es fácil encontrarlo, está muy céntrico. Además justo enfrente de la puerta del hotel hay uno de las cadenas de comida letona más conocidas, el restaurante Lido, que es como un buffet libre de comida del país abierto casi todo el día.

Entre las muchas joyas arquitectónicas históricas que podemos encontrar en la ciudad, hay dos edificaciones, cuya particularidad es que una se apoya en la otra por el paso del tiempo, que las ha terminado por dejar en un equilibrio casi mágico (imag04) y que están muy cerca de una de las catedrales del centro.

Porque como en Tallinn hay varias iglesias de diferentes confesiones, como por ejemplo la espectacular catedral ortodoxa (imag05) que se encuentra ya fuera del centro histórico propiamente dicho. Rodeada por un inmenso parque, hay que acudir a propósito a 15 min del centro de la ciudad a pie para verla, pero su cúpula dorada y todos los detalles constructivos exteriores, bien merecen la visita en el Bulevar Brivibas del otro lado del parque Bastejkalna. Es un verdadero gustazo y placer perderse paseando por las calles de Riga, es una sensación de cuento de hadas que también se tiene en Bruselas o Amsterdam. No hay duda de porqué es la capital Báltica más visitada por todos los cruceros de la región, y siempre está muy llena de turistas, como bien pudimos comprobar.

05 noviembre, 2015

Los Castillos de Sigulda y Turaida en Letonia

Tras pasar la noche en Eglaines, y hacer el mejor desayuno del viaje ofrecido por un hotel, nos pusimos en camino a la parte sur del Parque Nacional de Gaujas, donde además de admirar la naturaleza en todo el viaje, ibamos a encontrar dos de los castillos más importantes de la región los de Sigulda y Turaida.

El primero de ellos es el más espectacular, el de Turaida (imag0102) y el mejor preparado para el turismo, con muchas y buenas explicaciones de todo tipo, y con un recinto protegido y bien señalizado que es una maravilla. Las exposiciones interiores explicando los origenes de letonia, la cantidad de pueblos que han pasado por allí y también las constructivas acerca de cómo se hizo el castillo, y como lo mantenían cálido en invierno fueron una maravilla.

En cambio el de Sigulda, situado junto a una construcción posterior muy pintoresca al final de un jardín muy bien cuidado (imag03), recibe menos visitas que el anterior, también porque las explicaciones son más escasas y parece que se usa mucho más para eventos. Está muy bien preparado para ello, y puesto que se ha conservado por el paso del tiempo, menos edificación, el uso es muy interesante (imag0405). Podemos ver maquetas de la zona al aire libre, y podemos incluso subir a un torreón hecho en la actualidad en madera, y con ascensor habilitado para cualquiera, para poder ver en la distancia el Castillo de Turaida, ya que ambos fueron los más importantes de la región.

Ambos se encuentran a escasos 5km de Sigulda y no es dificil encontrarlos aunque la señalización del Castillo de Sigulda es bastante escasa, y no es fácil encontrar la Oficina de Turismo del pueblo. Si se tiene que elegir entre la visita a uno u otro, claramanete el mejor es el de Turaida.

04 noviembre, 2015

El pueblo de Cesis en Gaujas y su castillo

La primera población que quisimos visitar en le parque natural por su cercanía a nuestro alojamiento en Karli.

Se trataba de la villa de Cesis, donde decidimos acercarnos a cenar tras llegar a Eglaines a media tarde. Está ubicado en el corazón del Parque Natural de Gauja cerca de la frontera norte de Letonia, es uno de esos pequeños asentamientos que merece la pena visitar dentro del parque.

La razón principal son sus restos históricos en forma de murallas y castillos, siendo el principal la zona del montículo donde se construyó uno de ellos en el siglo XIII. Está muy bien conservada (imag0102) toda la zona y sus jardines son una maravilla, además de las vistas que desde allí hay sobre el valle cercano, que fue lugar de paso de las rutas comerciales regionales letonas, son preciosas.

Además las casas principales del pueblo denotan la importnacia que ha tenido durante siglos ya que las construcciones son muy interesantes e importantes (imag0304) además de muy bien conservadas hoy en día. Las calles del centro histórico parecen de ciudad mucho mayor, y la plaza principal del pueblo de una escala muy grande para el tamaño del mismo (imag05).

La torre de la iglesia la marca y define, y fue allí donde decidimos cenar en un restaurante del centro de la plaza, con vistas hacia esa iglesia que la preside. Allí probamos algunos curiosos platos letones que hicieron nuestras delicias, así como la cerveza local.

Vimos anochecer allí y pasamos también por la terraza del hotel Kolonna cercano, probablemente el mejor del pueblo, cuya terraza cara a un gran jardín bien merece una visita.

30 octubre, 2015

Eglaines, hotel con encanto en Karli (Letonia)


Nuestro primer hotel del viaje, fue un gran descubrimiento, y un autentico lugar de ensueño donde pararse a hacer noche en Letonia.
Habíamos buscado mucha información de hoteles con encanto dentro del Parque Nacional de Gaujas de Letonia, donde los destinos habituales son Cesis, Sigulda o Turaida, pero por haber organizado el viaje muy tarde, estaba ya todo reservado. Agosto es temporada alta en esta zona del país.

Por tanto tuvimos que arriesgarnos con un hotel que no estaba muy puntuado en Booking (nuestra web de reservas en este viaje, porque permite reserva cama sin pagar nada por adelantado, y eso nos parecía una ventaja interesante) pero que parecia agradable, er ael Hotel Eglaines. Quizás por ello nuestra sorpresa fue mejor cuando al llegar a Karli (imag01), que más que pueblo es una agrupación de casas, nos dimos cuenta que era el menos anunciado, y estaba situado fuera del mapa hacia el Norte según indicaciones de una mujer local.

Allí que fuimos, y alli que nos encontramos no con pocos problemas de orientación, con esta casa de cuento (imag0203) en la que se celebran bodas al exterior. Está excepcionalmente cuidada por su dueña, una señora mayor que no usa mucho las tecnologías pero que preparara unos desayunos al aire libre a la mañana siguiente, que bien valieron los minutos que nos costó encontrarla.

La casa sólo posee dos habitaciones para huéspedes (imag04), lo cual hace que te sientas solo en medio de la naturaleza y privilegiado por disfrutar de ese remanso de paz. Sabemos que hay más hoteles con encanto por la zona, pero no creo que ninguno supere lo bien cuidado que está este, la poca gente que va hasta allí y la amabilidad única y directa de la dueña de la casa, que no sólo cuida muy bien su interior sino también todos los jardines que la rodean. Lugar muy recomendable a tan sólo 40€ por pareja. Desayuno no incluido, pero mereció la pena pagar los 15 €de más!

22 septiembre, 2015

Visita a Los Bálticos en una semana, qué ver y hacer.

En las próximas entradas de esta mochila voy a contar todos los lugares que pudimos conocer las Tres Repúblicas Bálticas, en nuestro corto viaje de este verano a países hasta ahora desconocidos, como recordaba AQUI, hacer un viaje así con el poco tiempo que tuvimos para organizarlo, fue gracias a leer otros blogs y twittear a otros viajeros preguntas por recomendaciones, así que a todos ellos gracias por la ayuda que han prestado a esta mochila de arquitecto, entre ellos y en especial a: Apuntes del viajero y La mochila de mama, también a Astrid Klisans, que nos dio muy buenos consejos sobre la marcha a mediados de Agosto cuando estabamos en Letonia.

Pero aquí quisiera dar lo que son las claves del viaje además de nombrar por encima el itinerario. Lo primero y fundamental es conseguir dos buenos vuelos baratos que nos lleven y traigan de la ciudad más al norte y la ciudad más al sur o viceversa. Puesto que a Tallin no hay casi vuelos directos desde España, fuimos a Helsinki, gracias a una de las mejores lowcost de Europa, Flynorwegian.com, que tiene wifi en pleno vuelo (por persona salio alrededor de 100€). La vuelta se puede hacer con Ryanair.com desde Vilna (Vilnius en inglés) a Madrid directo (y nos salió por unos 75€ por cabeza).

La primera parada era entonces Helsinki en Finlandia, ciudad y país al que hay que dedicarle otra semana, pero que en este caso le dedicamos una larga tarde de 13 a 21h, para esa noche tomar un barco a Tallinn, Tallink Silja, cuyo trayecto dura dos horas y sale a 35€ por cabeza.

Una vez en los Bálticos, en Estonia, dedicamos a su capital dos dias completos, porque teníamos amigo allí, y así vimos tanto el centro histórico como los alrededores, además de degustar su sorprendente cocina. El cuarto dia de viaje, alquilamos un coche por cinco días, y lo hicimos con una de las pocas compañías que encontramos que nos permitían sacarlo en un país y devolverlo en otro, Rentalcars.com. [En este punto quisiera mencionar que me sorprende mucho que con la cantidad de viajeros que hacen este trayecto en ambos sentidos, no haya más compañias que lo permitan, y las que lo hacen que no tengan una mayor competencia, puesto que nos "sangran" con un recargo de 250 euros por devolverlo en otro país, una cifra que podría redicirse mucho si se organizara alguna bien]. La broma de alquolar el coche, tener seguro a todo riesgo y dos conductores sale por más de 500 euros, y a eso hay que sumarle gasolina.

El cuarto dia de viaje, salimos pronto de Tallin, comimos en Tartu y la visitamos, y cenamos en Cesis y la paseamos, las distancias son muy cortas, aunque el límite de velocidad de 90 en Estonia es muy odioso. El quinto día de viaje tras dormir cerca de Cesis dentro del Parque Nacional, visitamos Sigulda y alrededores, y llegamos a media tarde a Riga donde pasamos la tarde y noche. El sexto día de viaje fue salir a media mañana de Riga, visitamos y nos bañamos en el Báltico en Jurmala, comimos pronto y a media tarde visitamos Rundale y su increíble castillo, el final de la tarde lo hicimos visitando el Monte de las Cruces ya en Lituania, y dormimos en Kaunas (este fue el día más duro al volante, pero las carreteras van mejorando a medida que se va hacia el sur, y el limite de Lituania pasa a 130 con autovias excepcionales). El séptimo día de viaje fue salida de Kaunas por la mañana, tras visitar la escultura de las afueras, y comer en el Castillo de Trakai, pronto por la tarde llegamos a Vilna, y pasamos la tarde de paseo por la capital viendo su puesta de sol y cenando muy lituano. A la mañana siguiente teniamos que estar a las 12 en el aeropuerto para facturar, y había tiempo de sobra para devolver el coche y desayunar antes en el centro de la ciudad.

El recorrido total ha sido de 1100 km, y hemos gastado unos 80€ de gasolina. La media de los hoteles ha sido de unos 50€ por noche, por tanto y en breve, muy buenos consejos de los mismos, ya que hubo muy gratas sorpresas gracias a nuestras reservas con Booking.com.

Lógicamente considero que este viaje debe hacerse en 10 a 12 días para hacerlo perfecto y ver lo imprescindible, pero nosotros no disponíamos de más desgraciadamente. Los lugares que muy a nuestro pesar no pudimos visitar en cada país y que consideramos básicos serían además: La isla de Saarema en Estonia, Liepaja en Letonia, y Klaipeda y su istmo en Lituania.

Durante las próximas entradas entraré en los detalles más importantes para un viajero que visite los Bálticos, pero al menos con esta ya doy unas buenas pistas a fecha de Agosto de 2015, para cualquiera que viaje en breve por allí.