29 septiembre, 2015

Visitar el Helsinki de Alvar Aalto arquitecto

Una de las principales razones de pasar media tarde en Helsinki, era cómo no, conocer en la medida de lo psoible y al menos de cerca, la obra del gran maestro de la arquitectura moderna mundial y finlandesa en particular. La obra del genial Alvar Aalto, se disemina por todo el país, pero curiosamente no hay tantos edificios conocidos en la capital. A todos nos suenan Sainatsalo, Rovaniemi, Paimio, Viipuri pero eso son poblaciones de nombre impronunciable que están al interior del país. Es una persona muy relevante para la historia del país y por ello tiene una fundación y museo que organiza bastantes cosas, AQUI.

En el centro de Helsinki a distancia caminable sólo hay tres proyectos del maestro, uno de ellos es un restaurante que no pude visitar por horarios. Así que desgraciadamente la visita se redujo a dos edificios: el Finlandia Hall y la librería Academic, pero bien mereció la pena porque tampoco daba tiempo a más. La politecnica de Helsinki también es suya pero pilla ya muy lejos del centro.

El Finlandia Hall (1975) es una Palacio de Congresos y Conciertos, el único y principal todavía en la capital, se trata de un edificio que es historia de la arquitectura, por ser muy representativo de la obra de Aalto. Su fachada blanca siempre será recordada en la historia de la arquitectura por haberse hecho en mármol de Carrara, y por haberse degradado en demasiado poco tiempo a causa del frío extremo. Aún así hoy en día todos vamos a buscar esas grietas y no es tan fácil verlas. La composición del edificio y sus volumenes es preciosa, y su reflejo sobre el agua magistral, los contrastes de colores blanco y negro en la fachada y sus formas, lo hacen icónico (imag010203).

La libreria Academic (1969), es un proyecto casi contrario, responde al entorno de manera muy poco sobresaliente (imag04) y con una fachada extremadamente racionalista. Pero su interior es fascinante, cómo está todo diseñado hasta el último detalle, desde los lucernarios (imag05) hasta los marcos de las ventanas, los pomos de las puertas y las escaleras, da gusto pasearla, disfrutar de su wifi gratuita para postear en twitter, y oler la fragancia de un buen proyecto de Aalto. Justo enfrente de esta en la misma calle está el restaurante en un ático, pero que no pudo ser esta vez, sin duda, hay que volver a Finlandia si o si.