05 marzo, 2015

Valle de Eurika, Marruecos

Como venía diciendo en la entrada anterior, la visita al Valle de Eurika (imag01)  fue una recomendación de ViajesMarrakech, que de nuevo fue todo un acierto.

De camino a las faldas del Atlas paramos a ver el mercado Bereber, y justo antes de entrar en el valle paramos a comer en un restaurante con unas vistas espectaculares sobre las cumbres nevadas del Atlas, y una comida bastante buena. Con sus mesitas exteriores al sol, repusimos fuerzas y energías antes de meternos de lleno en el Valle.

El coche nos llevó paralelos al gélido río hasta una población donde el resto ya lo teníamos que hacer caminando, en todo este viaje, fuimos viendo como las gentes de la zona y los visitantes de Marrakech, se paran a comer a orillas del río en improvisados restaurantes exteriores, que nos hicieron mucha gracia (imag0203), puesto que eran todo mesas y sillas de plástico dispuestas sobre los cantos rodados de la misma orilla del rio a nivel del agua, entre sol y sombra, debía hacer batsnate frío, pero allí estaban todos comiendo. Nosotros subimos hasta lo más alto del valle a ver una mezquita (imag04) en cuya construcción ayudó el gobierno japonés.

Pero fue una elección nuestra no subir hasta el pico más alto del valle, según los locales había que llevar calzado adecuado, abrigo suficiente y estar preparados para una caminata de nivel medio de al menos una hora, puesto que estabamos de vacaciones decidimos no hacerla, pero quién sabe cómo hubiese sido la vista desde lo más alto.
Al final del día y ya de vuelta, pero antes de dejar atrás el valle, el guía nos enseñó una de las pocas casas bereber visitables de la zona, hecha con muros de tapial, y con un molino de agua dentro de la misma para poder tratar el grano que llegaba a sus aposentos. Vive allí una familia, y enseña toda su casa a cambio de una ayuda, la verdad es que fue interesante ver cómo estaba construida, y las condiciones en las que viven, así como un baño termal casero bereber en funcionamiento. Sin duda un dia muy agradable a escasa hora y media de coche de Marrakech, que nos sirvió para conocer un poco mejor la cultura bereber propia de Marruecos.